Viene la brisa clara en esta noche oscura que estaba tan callada.
Y trae el llanto desmedido de un cielo que ardía pero que en este verano no quería sudar.
Se precipita sin previo aviso el suicidio colectivo de cada gota que grita tu nombre.
Y el andar desmedido de este oxidado motor cierra sus ojos al saberte tan permanentemente distante.
Ante la ira de este cielo sureño me entregó al suspiro desde mi ventana.
Llueve en Buenos Aires.
Llueve aquí en mi alma.
Los tejados son cómplices de tu recuerdo y me gritan en silencio que tu voz es como el canto de las gotas cayendo sobre ellos.
Te extraño.
Se que duermes la fiebre de tu piel que arde por quebranto.
Yo dormiré el ardor implacable de esta tormenta de verano sureño que no acaba de conquistarme.
Te espero en recoleta.
martes, 2 de marzo de 2010
miércoles, 26 de agosto de 2009
Dulce amante siguilosa...
Ausencia... Como siempre regresando cuando menos quiero verte...
No pierdes esa manía de dejar el mismo olor terrible en cada rincón de esta extraña esperanza.
¿Por qué te encanta cubrir mis manos con el grito más frío y silente que surge de las sombras?
¿Por qué disfrutas tanto cada vez que tus manos toman todo lo que hay en mis entrañas y vacían grano a grano la gloria que me han dejado cada uno de sus besos?
¿Sabes algo?...
Hoy te veo distinta…
¿Qué sucede? ¿Por qué no has venido sonriendo como las otras veces? ¿Acaso tienes miedo de quedarte aquí para siempre?
Jajaja… no.
Tranquila… te prometo que esta vez no voy a asesinarte llenando mis besos de historias vacías. Más bien espero que te vayas por tu propia cuenta más pronto que de costumbre.
A diferencia de ayer… Hoy si siento como sopla el viento.
Y con su hielo bañando mi piel recuerdo la tempestad serena de estar sangrando lágrimas de amor ausente y sereno.
Yo no sé quién dijo que el amor duele… Si en realidad lo que duele es... Su Ausencia.
Lo que duele es ver como el amor muere y no puedes hacer nada más que verle en su lenta e inevitable agonía…
Desnuda queda mi franqueza entre estas cuatro paredes que cada vez se hacen más pequeñas…
Y sólo vuelves tú… Ausencia; y me traes este anhelo tan familiar.
Sé que vienes con tú sutil mirada asesina a recordarme que nunca estaré a salvo a menos que entregue mi más grandes tesoros: "Mi verdad"… y "Mi pureza".
Pues esta vez creo que te voy a dar una gran sorpresa…
Ausencia.
Dulce amante peregrina…
Veo q regresaste con intención de quedarte de nuevo un tiempo… nuevamente te empeñas en llenar la más incierta de mis manías…
Pasa adelante entonces que con gusto te mostraré la habitación donde serás mi huésped estos días....
¿Sabes?...
Hoy abrí el viejo desván... De nuevo estaba vacío. No me di cuenta en qué momento otra vez paso, ni se quien lo vacio, hace muy poco estaba lleno y hoy simplemente ya nada queda.
En fin… no se porque me desvié del tema…
Solo quería darte la Bienvenida vieja amante sigilosa. No te voy a mentir. En serio no te extrañaba.
De hecho ni me acordaba que existías…
No pierdes esa manía de dejar el mismo olor terrible en cada rincón de esta extraña esperanza.
¿Por qué te encanta cubrir mis manos con el grito más frío y silente que surge de las sombras?
¿Por qué disfrutas tanto cada vez que tus manos toman todo lo que hay en mis entrañas y vacían grano a grano la gloria que me han dejado cada uno de sus besos?
¿Sabes algo?...
Hoy te veo distinta…
¿Qué sucede? ¿Por qué no has venido sonriendo como las otras veces? ¿Acaso tienes miedo de quedarte aquí para siempre?
Jajaja… no.
Tranquila… te prometo que esta vez no voy a asesinarte llenando mis besos de historias vacías. Más bien espero que te vayas por tu propia cuenta más pronto que de costumbre.
A diferencia de ayer… Hoy si siento como sopla el viento.
Y con su hielo bañando mi piel recuerdo la tempestad serena de estar sangrando lágrimas de amor ausente y sereno.
Yo no sé quién dijo que el amor duele… Si en realidad lo que duele es... Su Ausencia.
Lo que duele es ver como el amor muere y no puedes hacer nada más que verle en su lenta e inevitable agonía…
Desnuda queda mi franqueza entre estas cuatro paredes que cada vez se hacen más pequeñas…
Y sólo vuelves tú… Ausencia; y me traes este anhelo tan familiar.
Sé que vienes con tú sutil mirada asesina a recordarme que nunca estaré a salvo a menos que entregue mi más grandes tesoros: "Mi verdad"… y "Mi pureza".
Pues esta vez creo que te voy a dar una gran sorpresa…
Ausencia.
Dulce amante peregrina…
Veo q regresaste con intención de quedarte de nuevo un tiempo… nuevamente te empeñas en llenar la más incierta de mis manías…
Pasa adelante entonces que con gusto te mostraré la habitación donde serás mi huésped estos días....
¿Sabes?...
Hoy abrí el viejo desván... De nuevo estaba vacío. No me di cuenta en qué momento otra vez paso, ni se quien lo vacio, hace muy poco estaba lleno y hoy simplemente ya nada queda.
En fin… no se porque me desvié del tema…
Solo quería darte la Bienvenida vieja amante sigilosa. No te voy a mentir. En serio no te extrañaba.
De hecho ni me acordaba que existías…
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